¿Cómo hacemos huevos trufados?

En Fungo, aprovechando nuestros conocimientos y experiencia con la trufa, queremos acercar a todos los usuarios de nuestra web toda la información posible relacionada con este maravilloso hongo.

Hoy os contamos cual es la manera más eficiente y fácil de realizar huevos trufados, además de algún uso de ellos con el que triunfarás siempre, allá donde vayas.

Cómo hacer unos huevos trufados

Sea cual sea el tipo y el tamaño de los huevos que queramos trufar, se puede; lo único que debe variar es la cantidad de trufa, para conseguir que estos adquieran un sabor y un aroma espectacular. Algo importante a destacar también es el grado de maduración de la trufa: dependiendo de si la trufa está recogida a principios de temporada o al final, esta tendrá un aroma más intenso o menos.

Para realizar unos buenos huevos trufados, desde Fungo aconsejamos realizar esta acción con una trufa negra, o también conocida tuber melanosporum, ya que esta tiene mucho mayor aroma que la trufa blanca, aunque también es posible trufar los huevos con ella.

Para triunfar con unos buenos huevos trufados, los pasos a seguir deben ser los siguientes:

Paso 1. Elegir minuciosamente los huevos que vamos a trufar. Estos deben estar perfectos, sin grietas ni manchas; además, deben estar limpios. Para ello, podemos colocarlos bajo un chorro de agua, lavaros y secarlos cuidadosamente.

Paso 2. Es el momento de elegir una bandeja hermética donde juntar la trufa con los huevos. Es importante que todos los huevos estén en contacto cercano con la trufa negra, por lo que la colocaremos en el centro, y los huevos a su alrededor. Dependiendo de la información comentada antes en cuanto a la maduración de la trufa, deberemos agregar a dicho recipiente una o dos tuber melanosporum. Una vez realizado todo esto, cerramos el recipiente hermético y lo colocamos en una nevera, entre 3 o 4 días.

Paso 3. Cada día que pase, debemos comprobar el recipiente y eliminar el agua que se ha ido produciendo dentro del envase. Para evitar que esto estropee los alimentos de su interior, es aconsejable incluir en el momento de preparación una especie de rejilla, la cual sirva para que el agua caiga y, tanto la trufa como los huevos, queden en suspensión y no toquen la superficie húmeda. Para eliminar al completo la humedad, es aconsejable secar la trufa, los huevos y el recipiente con papel de cocina, ideal para absorber el agua, y volverlo a colocar todo como antes, en el interior del frigorífico.

Paso 4. Una vez pasados los 4 días, es el momento de utilizar los huevos. Estos pueden consumirse de muchas maneras. Pueden ser en tortillas, fritos, revueltos o cocidos. Con esto conseguiremos notar el sabor de una manera más intensa. También se pueden utilizar en salsas o guarniciones; todas estas adquieren un toque especial a trufa negra, aunque si de verdad quieres comprobar en toda su plenitud a qué saben los huevos trufados, te aconsejamos que los pruebes sin mezclarlos con nada (por lo menos la primera vez).

Estos huevos trufados deben consumirse en un plazo máximo de 7 u 8 días, para evitar que el aroma y sabor adquirido se pierda.

¿Y qué hacemos con la trufa con la que hemos aromatizado los huevos? Podemos utilizarla para cocinar otros platos, como en risottos, pastas o ensaladas.

 

Como puedes observar, además de poner la trufa como complemento en otros platos, también se pueden utilizar para distintas técnicas de cocina. ¿Quieres saber más sobre recetas, trucos y técnicas nuevas de cocina con trufas? Sigue atento a nuestro blog, donde iremos publicando nuevos artículos de interés.

 

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