Comprar trufas congeladas

La recolección de la trufa fresca proveniente del campo solo se produce durante unos meses al año, así que es complicado disfrutar de trufa fresca fuera de la temporada alta. Pero, ¿hay algo que podamos hacer para consumir trufa negra el resto del año? Lo cierto es que sí, ya que es posible comprar trufas congeladas que mantienen buena parte de su sabor y propiedades culinarias.

Trufa congelada

¿Se pueden congelar las trufas?

La congelación es uno de los métodos más extendidos para la conservación de trufas. Aunque es importante diferenciar entre dos tipos de congelación diferentes.

Por un lado, podemos encontrar en el mercado trufa melanosporum congelada bajo un método de ultracongelación con nitrógeno. Este método es el más recomendable porque ayuda a preservar todas las propiedades de la trufa. Es el utilizado por los restaurantes más prestigiosos y por los profesionales de la venta de trufa congelada.

Pero también es posible realizar una congelación de las trufas en casa con el sistema de congelación convencional para consumir trufa negra congelada en cualquier época del año. En cualquier caso, es importante seguir una serie de consejos para que la congelación en casa se produzca de la forma más adecuada para proteger su aroma y su sabor.

Cómo congelar las trufas de manera correcta

Para disfrutar de trufa negra congelada durante todo el año hay que tener claro algunas pautas a seguir. En primer lugar hay que envolver cada pieza de trufa de manera independiente para evitar que pierda sus propiedades. Y es que, si se envuelven varias piezas juntas, al abrir y cerrar el envoltorio para usar un poco en un plato puede que no se cierre bien y con ello afecte a sus propiedades.

También hay que elegir un buen material para envolverlas. Los materiales más recomendables son el papel de aluminio o el film transparente, ya que ambos aíslan la trufa de otros olores o aromas que pueda haber en el congelador. Una vez en envueltas correctamente, lo ideal es introducirlas todas ellas en una bolsa de congelación para evitar que puedan dañarse o deteriorarse en grandes congeladores donde se introducen piezas de carne de gran tamaño.

El objetivo es que la trufa “no respire” para conservar todo su aroma y propiedades lo más intactos posible para cuando se vayan a usar.

¿Cómo consumir trufa congelada?

Para consumir la trufa congelada hay que sacarla del congelador justo en el momento en el que se vayan a usar, no hay que descongelarla completa. Para ello se saca de la bolsa de congelación una pieza, se retira un poco su envoltorio y se ralla la cantidad que se necesite para elaborar el plato. En cuanto se termine de sacar la cantidad necesaria, se vuelve a tapar con su envoltorio y se introduce de nuevo en el congelador. Esta operación se puede repetir cuantas veces sean necesarias hasta que se termine la trufa.

Así que, siguiendo las medidas adecuadas, es posible consumir trufas fuera de temporada durante todo el año.